- FUNDAMENTACIÓN
CONCEPTUAL
En
las concepciones acerca de la lectura y la escritura, se ha producido una
revolución. No se trata de ensayar un nuevo método, ni de adoptar una moda o
aplicar un modelo. Consiste en algo más profundo y trascendente: estamos frente un cambio en el conocimiento acerca de cómo
lee y escribe el ser humano, que pasa en su interioridad cuando se relaciona
con la lengua escrita, que procesos psicológicos, afectivos, lingüísticos y
cognitivos se genera cuando la persona se presenta, recrea o crea la realidad a
través de la escritura.
Esa
transformación viene gestándose desde los años 30, con los aportes de piaget,
relativos al aprendizaje de niños y niñas, de acuerdo con sus diferentes etapas
del desarrollo; pero empieza su consolidación en los años 60 gracias a la
continuidad de los aportes de la psicología cognitiva, de la psicolingüística,
la sociolingüística, la lingüística textual, la filosofía, la antropología, la
física y la informática.
Cada
ciencia ha hecho sus propias contribuciones, convirtiendo la investigación de
la lecto-escritura en un asunto interdisciplinario. Es así que quienes han
desarrollado teorías específicas sobre la lectura (Keneth Goodman, Frank Smith,
Louise Rossenblatt y Bruno Bettelheim, entre otros) han elaborado sus
investigaciones desde sus perspectivas de conocimiento, pero nutriéndose
constantemente de la aporte de las otras aéreas. Esta multidisciplinariedad a
significado una mayor complejidad en la comprensión de los procesos de lectura
y escritura, pero también una mayor riqueza que no permite ya reducir la
lectura y la escritura a un asunto de pura habilidad o a una acción formal
simplemente mecánica.[1]
NUEVOS ENFOQUES
¿En qué
consiste la revolución conceptual que poco a poco tendrá que llevar, y que de
hecho ya lo está haciendo, a cambios significativos en el aprendizaje y la
enseñanza en la lectura?
De
la lectura concebida como un conjunto de habilidades, el paradigma se ha desplazado
sustancialmente. Primero, hacia un modelo interactivo en el cual el lector deje
de ser un ser pasivo, para transformarse un sujeto activo que interactúa con el
texto, hasta llegar al método transaccional en el que tanto lector, autor y
textos aportan sentido y se transforman en cada acto de lectura. No se trata de
modelos diferentes, sino de la evolución de esa revolución conceptual sobre los
procesos de lecto-escritura.[2]
La
sociedad actual, también llamada sociedad del conocimiento se enfrenta día tras
día a los diferentes avances en la ciencia y tecnología. Estos avances y los procesos de pacificación
hacen que la pedagogía tenga que integrar los desarrollos tecnológicos a las
estructuras curriculares. Significa esto
que la escuela, como dispositivo de creación y transformación de la cultura
esté al alcance de las interacciones, los lenguajes y las problemáticas de las
comunidades.[3]
¿QUÉ ES LA LECTURA?
Se
asume que leer "es el proceso mediante el cual se comprende el lenguaje
escrito”.[4]
En esta comprensión intervienen tanto el texto, su forma y su contenido, como
el lector, sus expectativas y sus conocimientos previos. Para leer necesitamos,
simultáneamente, manejar con soltura las habilidades de decodificación y
aportar al texto nuestros objetivos, ideas y experiencias previas.
PROCESOS
BÁSICOS DEL APRENDIZAJE QUE SE PONEN EN
JUEGO AL LEER
El
niño se enfrenta a un estímulo físico que es la palabra escrita y que debe
registrar. Una vez en el horizonte perceptivo del sujeto, éste debe realizar
una categorización de los componentes de la palabra.[5]
¿CÓMO SE APRENDE A LEER?
En
términos generales, existen tres etapas por las que atraviesan los niños en el
aprendizaje de la lectura [6]que
no se siguen una a la otra excluyendo a la anterior, sino que coexisten en el
niño, teniendo mayor relevancia una que otra según el momento. Ellas son la
etapa logo gráfica, la alfabética y la ortográfica. [7]
En
la primera fase es importante tener en cuenta la atención y la memoria visual.
En la segunda, ya es necesario el conocimiento del código alfabético, ya que el
acceso a la lectura se realiza aplicando las reglas de correspondencia
grafema-fonema. Trías (1999) plantea que es en esta etapa que se da el
desarrollo de la conciencia fonológica. Es importe mencionar que el desarrollo
de ésta no se da de forma total para que luego el niño acceda a poder leer,
pero es importante estimularlo en esta etapa.[8]
Para
aprender a leer, entonces, es crucial aprender el código alfabético y lograr
automatizar el procedimiento de conversión grafo-fonológico. Cuanto más rápida
es la identificación de una palabra, más memoria de trabajo queda disponible
para dedicarla a las operaciones de análisis sintáctico, de integración
semántica de los componentes de la frase y de integración de las frases en la
organización textual. La situación contraria es la del lector principiante que
dedica cinco, diez segundos a identificar cada palabra. Después de este
esfuerzo agotador, ¿qué otra cosa puede hacer además?
Los
procesos específicos de la lectura no son procesos de comprensión sino más bien
aquellos que llevan a la comprensión.
Los
lectores deficientes, desde el inicio del aprendizaje utilizan ampliamente el
contexto para paliar un reconocimiento de palabras demasiado lento.
- DISEÑO
METODOLÓGICO
La
metodología de éste proyecto pedagógico de aula se fundamenta principalmente en
la investigación descriptiva bajo la estrategia de enseñanza, donde el docente
a través de su experiencia pedagógica diaria con los estudiantes descubre las
falencias significativas en sus capacidades lectoras; lo que hace que se tomen
medidas y acciones a través de estrategias de mejoramiento en el proceso de
enseñanza proponiendo una serie de actividades que incentiven al niño y la niña
a tomar parte activa en la solución de las mismas.
Las
actividades a ejecutar son las siguientes:
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